Publicado en septiembre de 2026. Revisado por la Dra. María Henares Ruescas, nº colegiada 02000348. Datos contrastados con la Revista Española de Cirugía Oral y Maxilofacial, con la revista Medicina Oral, Patología Oral y Cirugía Bucal y con la tesis doctoral sobre factores de riesgo de la alveolitis seca de la Universidad de Santiago de Compostela.
Lo esencial en cuatro datos
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01 2-3 días Cuándo aparece el dolor Justo cuando un postoperatorio normal debería estar mejorando. Si el dolor sube en vez de bajar, esa es la señal. |
02 1-5% De las extracciones Es la frecuencia habitual de la alveolitis, la complicación postoperatoria más común tras sacar un diente. |
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03 20-30% En muelas del juicio En la extracción de cordales retenidos el riesgo se multiplica por diez respecto al resto de extracciones. |
04 No cede Con analgésicos Es lo que más la delata. Se resuelve en consulta, y el alivio tras el tratamiento suele ser inmediato. |
La alveolitis es la complicación más frecuente tras una extracción dental y consiste en la pérdida del coágulo que debía proteger el hueco del diente, lo que deja el hueso al descubierto en contacto con el aire, la saliva y los alimentos. De ahí el dolor, que es intenso, punzante, se irradia hacia el oído o la sien y no responde bien a los analgésicos habituales. Aparece entre el primer y el tercer día después de la intervención, justo cuando las molestias normales deberían estar remitiendo.
Ese detalle temporal es lo que permite distinguirla. Un postoperatorio normal duele más el primer día y va mejorando; una alveolitis empeora a partir del segundo o tercero. Si el dolor sube en lugar de bajar, no es cuestión de aguantar ni de tomar más analgésico: hay que volver a la clínica, donde se resuelve en la propia consulta y el alivio suele ser inmediato.
¿Es normal que me duela después de una extracción?
Sí, hasta cierto punto y durante unos días concretos. Después de sacar un diente hay una herida en el hueso y en la encía, así que las molestias forman parte del proceso. Lo que marca la diferencia entre una cicatrización normal y una complicación no es la intensidad del dolor, sino hacia dónde va.
Un postoperatorio normal duele más el primer día y a partir de ahí mejora de forma progresiva. Puede haber inflamación, algo de sangrado leve en las primeras horas y dificultad para abrir la boca del todo, pero cada día se nota un poco mejor que el anterior. Al cuarto o quinto día las molestias suelen ser mínimas.
Una alveolitis va en dirección contraria. El dolor aparece o se intensifica entre el segundo y el tercer día, cuando ya deberías estar mejorando, y en lugar de ceder va a más. Es punzante, constante, se irradia hacia el oído, la sien o el cuello del mismo lado, y no responde al analgésico que te hayan pautado.
Esa es toda la regla: si el dolor baja, vas bien; si sube a partir del segundo o tercer día, vuelve a la clínica.
Cómo distinguirlas
| Postoperatorio normal | Alveolitis | |
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| Cuándo duele más | El primer día | A partir del segundo o tercero |
| Evolución | VA A MEJORCada día se nota algo mejor que el anterior | VA A PEOREmpeora o se mantiene sin ceder |
| Tipo de dolor | Molestia sorda y localizada en la zona | Punzante y constante, irradiado al oído, la sien o el cuello |
| Respuesta al analgésico | Buena, el dolor se controla | Escasa o nula. Es lo que más la delata |
| Aspecto del hueco | Coágulo oscuro cubriendo el alvéolo | Vacío, grisáceo o blanquecino, con hueso visible |
| Mal sabor y aliento | Puntual, cede con la higiene | Persistente, no cede con enjuagues |
La fiebre no es propia de la alveolitis. Si aparece fiebre alta, escalofríos o hinchazón que crece deprisa, se trata de una infección que necesita atención inmediata.

Junto al dolor suelen aparecer un mal sabor persistente en la boca y mal aliento que no cede con enjuagues, porque el alvéolo expuesto acumula restos y bacterias. Al mirar el hueco puedes ver que está vacío y de color grisáceo o blanquecino, en lugar del coágulo oscuro que debería ocuparlo.
Lo que no suele haber es fiebre. Si aparece fiebre alta, escalofríos o hinchazón que crece deprisa, ya no hablamos de alveolitis sino de una infección que se está extendiendo, y eso requiere atención inmediata. Lo detallamos en el artículo sobre qué es un flemón y por qué aparece.
El error más frecuente
No esperes a la revisión programada
Muchos pacientes aguantan porque piensan que es parte del proceso o porque no quieren molestar, y pasan cuatro o cinco días con un dolor que se resuelve en una visita de quince minutos.
La alveolitis no mejora sola con el tiempo ni con más analgésico. Necesita que se limpie el alvéolo y se coloque un apósito, y el alivio llega en cuestión de minutos.
¿Qué es la alveolitis y por qué duele tanto?
Cuando se extrae un diente queda un hueco en el hueso llamado alvéolo, y lo primero que hace el organismo es llenarlo con un coágulo de sangre. Ese coágulo no es un resto ni algo que haya que quitar: es el andamio sobre el que se construye el tejido nuevo y, sobre todo, la barrera que protege el hueso y las terminaciones nerviosas que han quedado expuestas.
La alveolitis aparece cuando ese coágulo se pierde, se disuelve o no llega a formarse. El resultado es un alvéolo vacío en el que el hueso queda al descubierto, en contacto directo con el aire, la saliva, la comida y las bacterias de la boca.
Ahí está la explicación del dolor. El hueso alveolar tiene inervación, y cuando pierde su cobertura cualquier estímulo llega sin filtro: el aire frío al respirar, un sorbo de agua, el roce de la lengua. Por eso el dolor es tan desproporcionado para el tamaño de la lesión y por eso los analgésicos habituales apenas lo controlan. No están actuando sobre la causa, que es una superficie expuesta.
La palabra técnica para esto es osteítis alveolar, es decir, inflamación del hueso del alvéolo. Cuando la inflamación sobrepasa las paredes alveolares hablamos ya de una osteítis localizada.
Alveolitis seca y alveolitis húmeda
No todas son iguales, y el tratamiento cambia según cuál sea.
La alveolitis seca es la forma más frecuente y la más dolorosa. El coágulo ha desaparecido y el alvéolo se ve vacío, con las paredes de hueso a la vista y un aspecto grisáceo o blanquecino. No hay pus ni signos de infección activa: lo que hay es hueso desnudo. El dolor es intenso y constante.
La alveolitis húmeda o supurativa cursa con infección. El alvéolo contiene tejido de granulación inflamado, restos y a veces supuración, la encía de alrededor está enrojecida e hinchada y puede aparecer mal olor marcado. El dolor suele ser algo menos agudo que en la seca, pero el cuadro general es peor y con frecuencia requiere tratamiento antibiótico además de la limpieza.
En consulta se distinguen a simple vista, así que no hace falta que intentes clasificarla tú. Lo relevante es reconocer que algo va mal y acudir.
Los dos tipos de alveolitis
En consulta se distinguen a simple vista, así que no necesitas clasificarla tú. Lo relevante es reconocer que algo va mal y acudir.
Qué no es una alveolitis
Conviene descartar dos cosas que se confunden. Los restos de comida atrapados en el alvéolo molestan y dan mal sabor, pero no producen ese dolor irradiado ni resisten al analgésico. Y una infección extendida con fiebre, hinchazón facial y malestar general ya no es alveolitis, es un cuadro distinto que exige atención inmediata.
¿Cómo sé si tengo alveolitis?
Por el patrón, más que por un síntoma aislado. Lo que la identifica es un dolor que aparece o se intensifica entre el segundo y el tercer día tras la extracción, no cede con el analgésico pautado y se irradia hacia el oído, la sien o el cuello del mismo lado.
A ese dolor se suelen sumar otras señales que ayudan a confirmarlo. Ninguna es concluyente por sí sola, pero juntas dibujan un cuadro bastante claro.
Las señales que la identifican
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01 · El signo principal Dolor que empeora del segundo día en adelante Un postoperatorio normal duele más el primer día y va mejorando. Si la curva va al revés, algo no está yendo bien. |
02 · Lo que más la delata No cede con el analgésico Ni con la dosis pautada ni aumentándola. El fármaco no actúa sobre la causa, que es una superficie de hueso expuesta. |
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03 · Despista Se irradia al oído, la sien o el cuello Siempre del mismo lado de la extracción. Algunos pacientes llegan pensando que tienen una otitis. |
04 · Lo más orientativo El hueco se ve vacío y grisáceo Falta el coágulo oscuro que debería cubrirlo y se aprecia el fondo de hueso. No metas nada dentro para mirar mejor. |
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05 Mal sabor persistente No cede con enjuagues, porque el alvéolo expuesto sigue acumulando restos y bacterias. |
06 Mal aliento marcado Aparece a los dos o tres días y va en aumento. Suele acompañar al mal sabor. |
Lo que puedes comprobar tú
Con una linterna y un espejo, mira el hueco donde estaba el diente. Deberías ver un coágulo oscuro, de color rojo vinoso o casi negro, ocupando la cavidad. Si en su lugar ves un hueco vacío, con el fondo grisáceo o blanquecino y la sensación de estar viendo hueso, es el signo más orientativo de todos.
No metas nada dentro para mirar mejor, ni con el dedo ni con ningún objeto. Si el coágulo todavía está parcialmente ahí, puedes terminar de desalojarlo.
Cuándo es otra cosa
Si además del dolor tienes fiebre alta, escalofríos, hinchazón facial que crece deprisa o dificultad para tragar, el cuadro ya no es una alveolitis. Se trata de una infección extendida y necesita atención inmediata.
Y si el dolor es leve, va cediendo día a día y solo notas molestia al masticar o restos de comida que se quedan en el hueco, lo más probable es que estés en un postoperatorio normal. Enjuágate con suavidad después de las comidas a partir del segundo día y consulta si algo cambia.
¿Por qué se pierde el coágulo?
No hay una causa única. La literatura describe la alveolitis como un cuadro de origen multifactorial, con factores locales y sistémicos que se suman, y de hecho su mecanismo exacto sigue sin estar del todo aclarado. Lo que sí está bien documentado es qué circunstancias aumentan el riesgo.
Conviene tenerlas presentes porque la mayoría son evitables, y porque explican por qué dos personas con la misma extracción evolucionan de forma distinta.

El tabaco es el factor de riesgo evitable más importante. Actúa por dos vías simultáneas. La nicotina libera catecolaminas, que producen vasoconstricción y reducen la irrigación de la zona justo cuando más falta hace. Y el gesto de aspirar genera una succión que puede desplazar físicamente el coágulo del alvéolo. Los efectos del tabaco en la boca van mucho más allá de esto, y los detallamos en el efecto del tabaco sobre los dientes.
La dificultad de la extracción es otro de los factores identificados con más peso. Cuanto más traumática y más larga es la intervención, mayor es el daño en el hueso y en los tejidos, y más probabilidad de que el coágulo no se estabilice. Por eso la incidencia se dispara en cordales retenidos, donde alcanza el 20-30% frente al 1-5% del resto de extracciones.
La infección previa a la extracción también aumenta el riesgo de forma significativa. Un diente que se saca con un proceso infeccioso activo deja un alvéolo con carga bacteriana alta desde el primer momento.
La edad juega en contra. A mayor edad, mayor riesgo. Se atribuye a que el ligamento periodontal es más delgado y la zona tiene menos irrigación, con lo que la formación del coágulo es menos eficiente.
La higiene deficiente aporta su parte: la placa y el sarro actúan como reservorio permanente de bacterias, y esa carga bacteriana alrededor del alvéolo dificulta la cicatrización.
Y los factores hormonales. La incidencia es mayor en mujeres, y un estudio observó una frecuencia superior en quienes se encontraban entre la segunda y la tercera semana del ciclo menstrual, con independencia del uso de anticonceptivos orales. Cuando es posible programar la extracción, ese dato puede tenerse en cuenta.
Qué aumenta el riesgo
Evitable · El de más peso
Tabaco
Actúa por dos vías a la vez. La nicotina libera catecolaminas, que producen vasoconstricción y reducen la irrigación de la zona justo cuando más falta hace. Y el gesto de aspirar genera una succión que puede desplazar físicamente el coágulo.
Depende del caso
Dificultad de la extracción
Cuanto más traumática y más larga es la intervención, más daño en el hueso y más difícil que el coágulo se estabilice. Por eso en cordales retenidos la incidencia sube al 20-30%, diez veces más que en el resto de extracciones.
Depende del caso
Infección previa a la extracción
Un diente que se saca con un proceso infeccioso activo deja un alvéolo con carga bacteriana alta desde el primer momento, y eso dificulta que la cicatrización arranque bien.
No evitable
La edad
A mayor edad, mayor riesgo. Se atribuye a que el ligamento periodontal es más delgado y la zona tiene menos irrigación, con lo que la formación del coágulo resulta menos eficiente.
Evitable
Higiene deficiente
La placa y el sarro actúan como reservorio permanente de bacterias, y esa carga alrededor del alvéolo dificulta la cicatrización durante los días críticos.
No evitable
Factores hormonales
La incidencia es mayor en mujeres, y se ha descrito una frecuencia superior entre la segunda y la tercera semana del ciclo menstrual, con independencia del uso de anticonceptivos. Cuando la extracción se puede programar, es un dato a tener en cuenta.
Lo que tú puedes hacer mal después
Los factores anteriores vienen dados o dependen de la intervención. Hay otros que ocurren en casa, en las horas siguientes, y son responsabilidad compartida porque dependen de que las instrucciones postoperatorias se sigan.
Escupir, enjuagarse con fuerza, usar pajita, hacer succión al fumar o tocarse el alvéolo con la lengua o el dedo desalojan mecánicamente el coágulo. Son las primeras cuarenta y ocho horas las que más importan, y lo desarrollamos más adelante.
¿Cómo se trata?
En la clínica, y en una sola visita en la mayoría de casos. El tratamiento consiste en limpiar el alvéolo y cubrirlo con un apósito que aísle el hueso expuesto y calme el dolor. No es una intervención larga ni complicada, y el alivio suele notarse antes de salir de la consulta.
Conviene entender por qué no hay alternativa en casa. El dolor viene de una superficie de hueso al descubierto, así que ningún analgésico oral lo resuelve: puede rebajarlo un poco, pero no actúa sobre la causa. Y el alvéolo no vuelve a llenarse solo mientras siga expuesto y acumulando restos.
Qué se hace en consulta
Primero se irriga el alvéolo con suero para arrastrar los restos de comida y el tejido necrótico que se hayan acumulado. Después, si es necesario, se realiza un legrado suave de las paredes para estimular el sangrado y favorecer que se forme un coágulo nuevo.
A continuación se coloca un apósito intraalveolar. Los más habituales llevan óxido de zinc con eugenol, que tiene efecto sedante sobre el hueso expuesto y produce un alivio rápido. Ese apósito se renueva en las visitas siguientes hasta que la zona cicatriza.
En la alveolitis húmeda, con infección presente, suele añadirse tratamiento antibiótico, que decide el profesional según el cuadro. En la seca no siempre es necesario, porque no hay infección activa que combatir.
Otras opciones que se utilizan
La literatura recoge varias terapias que aceleran la cicatrización y reducen el dolor: la irrigación y el legrado del alvéolo, la aplicación de láser blando, el óxido de zinc con eugenol y el plasma rico en factores de crecimiento. Cuál se emplea depende del caso y de los medios de cada clínica.
Cuántas visitas hacen falta
Depende de la evolución, aunque lo habitual son dos o tres. En la primera se limpia y se coloca el apósito, y en las siguientes se revisa y se renueva hasta que el tejido de granulación cubre el hueso y las molestias han desaparecido. El proceso completo suele resolverse en una o dos semanas.
Ese plazo es el mismo tanto si acudes al segundo día como si aguantas hasta el sexto. La diferencia está en cuántos días has pasado con dolor por el camino.
El tratamiento paso a paso
Qué se hace en consulta
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01 |
Irrigación del alvéolo Se lava el hueco con suero para arrastrar los restos de comida y el tejido necrótico acumulado desde que se perdió el coágulo. |
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02 |
Legrado suave si hace falta Se estimulan las paredes del alvéolo para favorecer el sangrado y que se forme un coágulo nuevo que vuelva a cubrir el hueso. |
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03 |
Apósito intraalveolar Se cubre el hueso expuesto con un material de efecto sedante, habitualmente óxido de zinc con eugenol, que aísla la superficie del aire y de la saliva. Es el momento del alivio. La mayoría de pacientes nota la diferencia antes de salir de la consulta. |
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04 |
Antibiótico solo si procede Se añade en la forma húmeda, donde hay infección presente. En la seca no siempre es necesario, porque no hay proceso infeccioso activo que combatir. |
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05 |
Revisiones hasta la cicatrización El apósito se renueva en visitas sucesivas hasta que el tejido de granulación cubre el hueso y las molestias desaparecen. Lo habitual son dos o tres visitas. El proceso dura una o dos semanas, acudas al segundo día o al sexto. Lo único que cambia es cuántos días pasas con dolor. |
Mientras consigues cita
Toma el analgésico que tengas pautado aunque no lo controle del todo. Enjuágate con suavidad con agua tibia y sal después de las comidas para arrastrar restos, sin hacer fuerza ni presión. Evita masticar por ese lado y no metas nada dentro del alvéolo. Y si fumas, este es el momento de no hacerlo, porque cada calada empeora el cuadro.
Cómo evitarla: las 48 horas que más importan
El coágulo se forma en las primeras horas y necesita tiempo para estabilizarse. Durante ese periodo cualquier maniobra que genere succión, presión o arrastre puede desalojarlo, y ahí es donde se juega la mayor parte del riesgo evitable.
Las instrucciones que te den en la clínica no son recomendaciones genéricas: cada una responde a un mecanismo concreto. Estas son las que más importan y por qué.
No escupas ni te enjuagues el primer día. Ambos gestos crean presión negativa dentro de la boca y pueden arrastrar el coágulo cuando todavía no está firme. Si necesitas eliminar saliva, deja que caiga sin fuerza. A partir del segundo día ya puedes enjuagarte, pero con suavidad y sin agitar.
Nada de pajitas. Beber con caña genera exactamente el tipo de succión que desplaza el coágulo. Vale para cualquier bebida y durante al menos las primeras cuarenta y ocho horas.
No fumes. Es la indicación con más impacto de todas, por partida doble: la succión al aspirar y la vasoconstricción que reduce la irrigación de la zona. Idealmente, ni antes ni después de la intervención.
Muerde la gasa el tiempo indicado. La presión mantenida es lo que permite que el coágulo se forme y se asiente. Cámbiala si se empapa, pero no la retires antes de tiempo para mirar cómo va.
Frío por fuera las primeras horas, en tandas de quince minutos sobre la mejilla. Reduce la inflamación. Nunca calor, que favorece el sangrado y la extensión de cualquier infección.
Come blando y templado. Nada muy caliente el primer día, porque dilata los vasos y puede reactivar el sangrado. Mastica por el lado contrario y evita alimentos con semillas o granos pequeños que puedan alojarse en el hueco.
No te toques el alvéolo. Ni con la lengua, ni con el dedo, ni con el cepillo. La curiosidad por comprobar cómo va es responsable de bastantes coágulos desalojados.
Sigue cepillándote el resto de la boca. Con cuidado alrededor de la zona, pero sin abandonar la higiene: la carga bacteriana alrededor del alvéolo es uno de los factores de riesgo documentados.
Descansa las primeras veinticuatro horas. El esfuerzo físico aumenta la presión sanguínea y puede reactivar el sangrado. Nada de deporte ni de agacharse mucho.
Cronología del postoperatorio
Qué hacer en cada momento
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2 HORAS |
El coágulo se está formando Muerde la gasa con presión mantenida el tiempo que te hayan indicado. Cámbiala si se empapa, pero no la retires antes para mirar cómo va. No escupas ni hables en exceso: ambos gestos crean presión dentro de la boca. |
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24 HORAS |
El día que más se juega Sin enjuagues, sin pajita, sin fumar y sin esfuerzo físico. Los tres primeros generan succión; el cuarto sube la presión sanguínea. Frío por fuera en tandas de quince minutos. Dieta blanda y templada, nunca caliente. Mastica por el lado contrario. No te toques el alvéolo. Ni con la lengua, ni con el dedo, ni con el cepillo. La curiosidad por comprobar cómo va desaloja bastantes coágulos. |
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2-3 DÍAS |
Vuelve la higiene, con cuidado Ya puedes enjuagarte con agua tibia y sal después de las comidas, con suavidad y sin agitar la boca. Cepilla el resto de la boca con normalidad y con cuidado alrededor de la zona. Sigue sin fumar y sin pajita. |
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+4 DÍAS |
Normalidad progresiva Las molestias deberían ser cada vez menores y puedes ir recuperando la dieta y la actividad habituales. Si el dolor sube en lugar de bajar, vuelve a consulta. Es el momento en que aparece la alveolitis. |
Lo que puede hacer la clínica
Además de lo que dependa de ti, existen medidas preventivas con eficacia documentada que se aplican en el propio acto quirúrgico. La literatura recoge la aplicación de clorhexidina en gel en el alvéolo y el plasma rico en factores de crecimiento como las dos que han mostrado resultados en la prevención de la alveolitis seca.
En extracciones con riesgo elevado, como los cordales retenidos, tiene sentido plantearlas. Puedes ver cómo abordamos estas intervenciones en cirugía oral y maxilofacial.
Preguntas frecuentes sobre la alveolitis
¿Cuánto dura una alveolitis?
Con tratamiento, entre una y dos semanas hasta la cicatrización completa, aunque el dolor cede en gran medida desde la primera visita, cuando se limpia el alvéolo y se coloca el apósito. Sin tratar, el dolor puede prolongarse varios días más y el proceso se alarga.
¿La alveolitis se cura sola?
El alvéolo termina cicatrizando con el tiempo, pero mientras el hueso siga expuesto el dolor continúa y no responde a los analgésicos. No tiene sentido esperar: la limpieza y el apósito alivian en la misma visita, y el plazo total de cicatrización es prácticamente el mismo acudas pronto o tarde.
¿Puedo tomar antibiótico por mi cuenta si creo que tengo alveolitis?
No. La alveolitis seca no cursa con infección, así que el antibiótico no aporta nada y solo enmascara los síntomas. En la forma húmeda sí puede estar indicado, pero la pauta la decide el profesional tras ver el alvéolo. Automedicarte complica el diagnóstico.
¿Cuántos días tengo que estar sin fumar tras una extracción?
Cuantos más, mejor, y como mínimo las primeras 48 o 72 horas. El tabaco actúa por dos vías: la succión al aspirar puede desplazar el coágulo y la nicotina reduce la irrigación de la zona. Es el factor de riesgo evitable con más peso.
Se me ha caído el coágulo, ¿qué hago?
Acude a la clínica sin esperar. No intentes taponar el hueco con gasa ni con ningún material, ni te enjuagues con fuerza pensando en limpiarlo. En consulta se irriga el alvéolo y se coloca un apósito que protege el hueso mientras se forma tejido nuevo.
¿Es más frecuente la alveolitis tras quitar una muela del juicio?
Sí, bastante más. En la extracción de cordales retenidos la incidencia se sitúa entre el 20 y el 30%, unas diez veces más que en el resto de extracciones, porque la intervención suele ser más compleja y más traumática para el hueso.
Me da miedo la extracción por si duele después, ¿hay alguna opción?
Si lo que te frena es la ansiedad ante la intervención, existe la sedación consciente intravenosa, que permite pasar por la cirugía en un estado de calma profunda. Sobre el postoperatorio, la mejor prevención es seguir las instrucciones de las primeras 48 horas al pie de la letra.
Fuentes consultadas
1. Torres Lagares D y cols. Alveolitis seca: actualización de conceptos. Medicina Oral, Patología Oral y Cirugía Bucal, 2005;10(1). Incidencia del 20-30% en terceros molares retenidos, diez veces superior al resto de extracciones, y definición de osteitis alveolar.
2. Alveolitis seca: una revisión de la literatura. Revista Española de Cirugía Oral y Maxilofacial, 2014. Frecuencia habitual del 1 al 5%, etiología multifactorial y factores de riesgo relacionados con la edad y con el sexo.
3. Factores de riesgo de la alveolitis seca. Estudio de casos y controles en centros de atención primaria. Tesis doctoral, Universidad de Santiago de Compostela. Definición clínica, ventana temporal del dolor, factores de riesgo principales y eficacia del curetaje, el láser blando, el óxido de zinc con eugenol y el plasma rico en factores de crecimiento.
4. Alveolitis postquirúrgica en molares inferiores. Revisión de la literatura. Ciencia Latina, 2026. Mecanismo del tabaco: liberación de catecolaminas, vasoconstricción y efecto mecánico de la succión.
Las ilustraciones de este artículo son representaciones generadas con inteligencia artificial con fines divulgativos y no reproducen casos clínicos reales. Los datos citados están verificados con las fuentes indicadas. Este contenido no sustituye a las instrucciones postoperatorias que te haya dado tu clínica ni al diagnóstico presencial.

Directora de Instituto Dental Parque. Graduada en Odontología por la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia. Nº colegiada: 02000348